
El Cautivo
CAUTÍVAME CON TU BENDICIÓN
(25.09.26)
Dios no nos ha dejado solos para afrontar la vida con nuestras propias fuerzas. Nos ha dado el maravilloso don de Su Espíritu Santo, que permanece con nosotros, nos guía, nos corrige y va formando en nosotros un carácter cada vez más parecido al de Cristo.
La Palabra de Dios nos recuerda:
“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.”
Gálatas 5:25 (RVR1960)
Andar por el Espíritu significa permitir que Dios tenga cada día más espacio en nuestra manera de pensar, hablar, decidir y actuar. No se trata solamente de conocer Su voluntad, sino de rendirle nuestra voluntad y escoger seguir Su dirección.
Cuando dejamos que el Espíritu Santo gobierne nuestro corazón, Él comienza a transformar aquello que nosotros solos no podemos cambiar. Donde había temor, produce fe. Donde había impaciencia, trae paciencia. Donde había dureza, hace crecer amor. Donde había confusión, nos conduce hacia la verdad.
* Que hoy aprendas a escuchar la voz del Espíritu Santo antes de tomar tus decisiones.
* Que Dios renueve tu manera de pensar y transforme tu forma de actuar.
* Que tu carácter refleje cada día más el amor, la paz y la bondad de Cristo.
* Que puedas decir con sinceridad: “Señor, guía Tú mis pasos.”
El Cautivo (www.cautivo.info) te recuerda que no tienes que transformar tu vida con tus propias fuerzas. Entrégate a Dios, confía en Él y permite que Su Espíritu haga Su obra en ti.
Él te guía.
Él te transforma.
Él produce fruto en tu vida.
Déjate conducir por Su Espíritu.
Hoy, viernes 25 de septiembre, es un buen día para dejar de caminar según nuestros propios impulsos y comenzar a caminar bajo la dirección de Dios.
Que Dios te bendiga!!!
https://youtu.be/dR-xPaon_k8?is=zgQllgkgE-l7omJQ
Canal de Youtube de El Cautivo
(Vídeos de El Cautivo y playlist de las bendiciones diarias del Cautivo junto con otros playlists y publicaciones)
https://www.youtube.com/@cautivo2024
(Apocalipsis, 19:11)
«Entonces vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero… Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.»