
El Cautivo
CAUTÍVAME CON TU BENDICIÓN
(03.09.26)
En medio de tantas distracciones, preocupaciones y deseos que compiten por ocupar nuestro corazón, Jesús nos recuerda cuál debe ser el centro de nuestra vida:
«Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.»
Mateo 22:37 (RVR1960)
Dios no quiere solamente una parte de nosotros. Él desea nuestro corazón, nuestros pensamientos, nuestra voluntad, nuestras emociones y cada decisión que tomamos. Nos invita a amarle con todo lo que somos, no como una obligación, sino como respuesta al inmenso amor que Él nos ha mostrado.
Amar a Dios plenamente significa hacerle presente en nuestra vida diaria: buscarle cuando despertamos, escuchar Su Palabra antes que las voces del mundo, confiar en Él cuando no entendemos lo que sucede y permitir que Su voluntad esté por encima de nuestros propios deseos.
La Escritura ya nos enseñaba:
«Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.»
Deuteronomio 6:5 (RVR1960)
Cuando nuestro amor por Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás comienza a encontrar su verdadero orden.
* Que hoy tu corazón vuelva completamente hacia Dios.
* Que tu mente encuentre en Su Palabra dirección y sabiduría.
* Que tus emociones descansen en Su amor y tu voluntad aprenda a decir: «Señor, quiero lo que Tú quieras para mí.»
* Que ninguna distracción te aparte de Aquel que merece todo tu amor y toda tu devoción.
El Cautivo (www.cautivo.info) te recuerda que amar a Dios no consiste solamente en hablar de Él, sino en entregarle cada parte de nuestra vida.
Él quiere cautivar tu corazón, renovar tu mente y guiar tus pasos.
Hoy, jueves 3 de septiembre, es un buen día para decirle:
Señor, todo lo que soy te pertenece. Enséñame a amarte con todo mi corazón, con toda mi alma y con toda mi mente.
Que Dios te bendiga!!!
Canal de Youtube de El Cautivo
(Vídeos de El Cautivo y playlist de las bendiciones diarias del Cautivo junto con otros playlists y publicaciones)
https://www.youtube.com/@cautivo2024
(Apocalipsis, 19:11)
«Entonces vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero… Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.»